
Los hechos y personajes de esta historia son producto de la realidad. Cualquier semejanza con la ficción es pura coincidencia...
- Hola.
- Hola.
- Rondeau y Chacabuco por favor.
El tachero estaba nervioso. Se secaba la transpiración, se agarraba la cabeza, se quejaba y miraba el celular cada 30 segundos. Te puedo preguntar algo? Dijo.
- Si Decíme.
- Tengo un quilombazo. Mal.
- Que pasó?
- Yo estoy casado hace un par de años. Tengo 2 nenas. Pero este laburo se presta para muchas cosas, aunque no parezca las minas te agitan algunas veces. No se por que.
- Me imagino.
- La cosa es que la semana pasada, levanté una pasajera por acá cerca y me pidió que la lleve a la casa que era para el lado de Alta Córdoba. La mina tiene una verdulería ahí en el barrio. Nos quedamos charlando acá arriba un rato y me invitó a tomar un ferne’. Bueno entré. Mocazo.
- Y ahora te llama?
- Si loco, no se que hacer. Me arrepentí mal pero la mina esta bárbara loco.
- (Se prende la luz del teléfono. Lo tenía en vibrador, pero se ve que lo están llamando) Qué vas a hacer?
- No se che, no da pa’ responder.
- Hace una cosa, apagá el teléfono y andáte a tu casa. Que se yo.
- Sabé` que voy a hacer? Eso... apago el teléfono ya y me voy a mi casa. Una ducha fría y me acuesto a dormir. Ya fue.
- De una.
Apaga el teléfono y se queda callado a hasta llegar.
- Cruzo Rondeau?
- Si, donde puedas, no hay drama. Cuánto es?
- Dejá loco que te voy a cobrá`. Me quiero i' ya.
- Jaja. Chau che suerte. Saludos a las nenas.
- Gracia’ loco jaja...Ah! esto queda entre nosotros.
- Si mas vale.
- Chau.
- Chau.
El techo amarillo baja por Chacabuco y se pierden doblando por Bv. Illia. Ya pasaron un par de años, y nunca supe como terminó la historia.